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DIAS ONLINE

lunes, 20 de abril de 2009

OBAMA Y LOS HIJOS DE AFGANIFTAN

Los objetivos de EEUU en Afganistán deben ser modestos, creíbles y sobre todo, debe haber una cara afgana en esta guerra. El pueblo afgano debe creer que esta es su guerra, y que estamos para ayudarlos. Si piensa que estamos allí por nuestro propio interés, nos irá como a todos los demás ejércitos extranjeros que han estado en Afganistán...'.

Robert Gates, Secretario de Defensa de EEUU. Exposición en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, 27/1/2009

El pasado 27 de Marzo, el presidente de EEUU, anunció en la Casa Blanca la nueva estrategia amplia para Afganistán y Pakistán. El propósito declarado para justificar la continuación de la ofensiva, que ya lleva 7 años, es que al Qaeda, sus aliados y el Talibán, están en Afganistán y Pakistán controlando parte de sus territorios y atacando constantemente a las tropas estadounidenses, de la OTAN y del gobierno afgano.

Según Obama, los informes de Inteligencia indican que al Qaeda estaría planeando desde Pakistán nuevos ataques contra el territorio continental de EEUU, de modo que la región fronteriza paquistaní '...es el lugar mas peligroso del mundo para la población Americana'.

Por otro lado puntualizó que, si el gobierno afgano es tomado por el Talibán, el país sería de nuevo una base de terroristas, se aislaría del mundo, se paralizaría su economía, el pueblo estaría condenado a un gobierno brutal e incluso al Qaeda podría infiltrarse en los altos niveles del liderazgo Talibán.

Agregó que Afganistán está inextricablemente ligado a Pakistán, ya que al Qaeda, sus aliados y líderes como Osama bin Laden y Ayman al Zawahiri cruzaron su frontera y establecieron refugios seguros para atacar Afganistán. Debido a esa conexión, es que Obama ha destinado al embajador Richard Holbrooke como Representante Especial para ambos países.

Pero además afirma, que el problema no es solo para la Seguridad Nacional de EEUU sino que se extrapola a los demás países del mundo, ya que los líderes de al Qaeda en Pakistán tienen lazos con grupos terroristas en todos los continentes. '...Washington no quiere controlar Afganistán ni dictar su futuro, sino proteger al pueblo Americano confrontando un enemigo común que amenaza a EEUU, a sus amigos, aliados y a los pueblos de Afganistán y Pakistán'. Concluye que para ello, EEUU debe neutralizar al Talibán y desbaratar, desmantelar y derrotar a al Qaeda, previniendo su retorno o el de cualquier otros terroristas, lo que incluye erradicar sus refugios seguros en las áreas tribales de Pakistán.

Las causas que Obama presentó para seguir justificando ante el mundo la invasión militar a Afganistán, rememoran a las de la 'Operación Libertad Duradera' lanzada por el gobierno de George W. Bush en 2001. Washington cambia ahora el foco de la opinión pública de la desgastada imagen estadounidense por la masacre en Irak, a la 'nueva y justa' ofensiva en Afganistán ampliada a Pakistán.

Según el argumento planteado por la Casa Blanca, la organización al Qaeda (con el Talibán y otros) configuraría una compleja red mundial con centro actual en Afganistán y Pakistán, potencialmente operativa (directa o indirectamente) en 'todos' los continentes, cuyos atentados terroristas amenazarían especialmente a los países alineados con EEUU.

Pero suponiendo aún el caso de terror extremo enunciado por G.W. Bush (y reflotado por Obama en cuanto a que Pakistán es potencia nuclear), que de alguna manera pudiera ser detonada una bomba nuclear en una ciudad occidental de una aliado de EEUU, los terroristas no podrían hacer colapsar al país entero. Los atentados generalmente apuntan a influenciar a un gobierno, aunque es altamente probable que su efecto sea en sentido contrario al esperado por la organización extremista, y el atacado responda con el lanzamiento de alguna suerte de contra-ofensiva (como sucedió con el atentado 9/11, en que Washington nunca demostró que se haya planeado y organizado realmente en territorio afgano).

Una organización y un hombre Osama bin Laden, parecen seguir siendo el 'faro' para el accionar de la potencia militar mas poderosa de la historia y del planeta, que justifica en su amenaza la invasión y matanza en Afganistán por ejemplo, y que ampliada ahora a Pakistán sustituirá en cierta manera el negocio y la actividad bélica en Irak. Las guerras son negocios, empleo y progreso para EEUU como país.

Cabe preguntarse, cuáles son las razones que mueven a al Qaeda, el Talibán y sus aliados a semejante proyección mundial. Es probable que en una ofensiva pretendan expandir en gran escala su doctrina pan-Islámica y tal vez el Califato, pero al menos en Afganistán, ni al Qaeda, ni el Talibán tienen capacidad para tomar y controlar el país entero, aún sin la presencia militar de EEUU y sus aliados. En Afganistán el número de miembros de al Qaeda es extremadamente bajo, el mismo EEUU estima que la cantidad de combatientes en territorio afgano no llega a 3.000 hombres (1). Pero también es probable, que en la actual situación la estrategia de al Qaeda y el Talibán tenga mucho de respuesta defensiva contra la injerencia y ocupación extranjera.

Notablemente en su presentación de la nueva estrategia, Obama se arroga el saber lo que el pueblo paquistaní desea, y que es similar a lo que aspiran los estadounidenses: '... terminar con el terror, tener acceso a los servicios básicos, la oportunidad para cumplir sus sueños, y la seguridad que solo puede provenir con el gobierno de la ley. La única amenaza para este futuro viene de al Qaeda y sus aliados extremistas, y este es el porqué debemos permanecer juntos...'

Y agrega, '...es importante que los Americanos entiendan que Pakistán necesita nuestra ayuda para dejar atrás a al Qaeda. Hay vastas regiones tribales, rudas e ingobernadas, EEUU proporcionará asesoramiento y asistencia militar, pero no dará un 'cheque en blanco'. Pakistán debe comprometerse a erradicar los santuarios de al Qaeda y los extremistas violentos...'. Además para ayudar al país en la crisis económica, EEUU continuará trabajando junto al FMI y al Banco Mundial '...Pakistán debe comprometerse a reformas económicas que eleven el nivel de los paquistaníes incluidos en las regiones fronterizas de las Areas Tribales Federalmente Administradas (FATA), la Provincia Fronteriza Nor-Oeste (NWFP) y Balochistán, donde deberán fomentarse reformas en los gobiernos locales y provinciales'.

A pesar de la argumentación dada por Washington, la pregunta central ¿porqué EEUU está realmente en Afganistán? permanece abierta. Hace poco el embajador iraní en Tajikistán, Ali Asghar Sherdoust, planteó una cuestión mas básica aún '...Los países occidentales y los mediadores deberían dejar a los afganos sus asuntos y su destino... Países que distan miles de kilómetros de Afganistán insisten en gobernar sus asuntos internos mientras desconocen los intereses de sus vecinos.'

La estrategia amplia para Afganistán-Pakistán anunciada por Washington comprende el plano militar, civil y de seguridad regional.

En cuanto al plano militar, además de la redistribución de recursos y de tropas de Irak hacia Afganistán (especialmente a las regiones Sur y Este que no responden al gobierno afgano sino al Talibán), prevé el entrenamiento de todas de las Fuerzas militares y de seguridad afganas y su incremento numérico, '...cuyos salarios deberán ser mas competitivos que los pagados por los insurgentes... y parte del financiamiento del entrenamiento debe ser asumido por la comunidad internacional'. Así se estima que para 2011 podría serles transferido el control de la seguridad del país.

También el Pentágono intentará estrategias de lo que llama 'reconciliación con anteriores enemigos', es decir comprometer a una parte susceptible del Talibán y otros insurgentes, en una operación de contrainteligencia del tipo 'Despertar' aplicada en Irak a partir de 2006. Allí Washington destinó fondos para que el general David Petraeus soborne a determinados líderes de la insurgencia y pague a sus milicias, para disminuir los ataques contra los estadounidenses.

Cabe mencionar algunas diferencias con Irak. En la provincia iraquí de Anbar en 2006, los múltiples grupos sunnitas y chiítas se sumaban en la resistencia contra el invasor, pero simultáneamente libraban una confrontación sectaria entre sí, que produjo una fuerte redistribución de la población separando las componentes étnico-religiosas especialmente en Bagdad, proceso que por sí mismo, terminaría finalmente por reducir la escalada de violencia sectaria. Mientras tanto, los estadounidenses fogoneaban el enfrentamiento entre iraquíes y para sostenerse hasta que la violencia decreciera lanzaron las 'oleadas' de tropas. Durante el conflicto intestino los sunnitas comenzaron a ser sobrepasados brutalmente por grupos chiítas, algunos alineados con el gobierno de Maliki, lo que creó condiciones para que busquen la protección del mismo invasor estadounidense. Por otro lado, al Qaeda comenzó a disputar la influencia local y los negocios de los líderes tribales sunnitas (sheiks), muchos de los cuales habían recibido incentivos económicos de Saddam Hussein a cambio de colaborar en su gestión local. En la coyuntura los estadounidenses vieron la oportunidad de 'comprar' a algunos de estos líderes tribales, reconstruyendo su poder local y sus milicias. La conmutación de bando fue rápidamente publicitada por EEUU como un éxito propio y denominada 'movimiento Despertar'. Hoy, la población iraquí en Anbar sigue empobrecida y poco se ha hecho para mejorar la infraestructura destruida por la guerra, mientras los sheiks colaboracionistas enriquecidos y sus milicianos siguen financiados por el gobierno de Obama, llevando adelante lo que denominan 'reconstrucción'. Si bien EEUU logró una relativa calma en la región con lo cual considera a Irak 'estabilizado', la situación es de equilibrio inestable.

En Afganistán y en las regiones tribales de Pakistán también hay una serie de conflictos intestinos entre sunnitas y chiítas en el noroeste, pero el Talibán y otros grupos insurgentes como Hezb-e-Islami (HIA) tienen una posición fuerte en el conflicto contra el gobierno y los invasores, de modo que actualmente no se facilitan las condiciones para sobornar y fortalecer a algunos líderes, señores de la guerra y milicianos, como en Irak.

Uno de los objetivos de las nuevas oleadas de tropas de EEUU y la OTAN a Afganistán es ganar tiempo, e intensificar la guerra para debilitar y dividir a los insurgentes en determinadas regiones, y poder luego 'negociar' comprometiendo a grupos susceptibles o 'moderados' (como los señores de la guerra de la Alianza del Norte), aislando al núcleo Talibán considerado intransigente (como el Mullah Omar en línea con al Qaeda). La política de Obama parece haber tenido en cuenta la baja eficacia de la línea 'dura' de Bush en que prevaleció el uso directo de la fuerza la mayor parte del tiempo, de modo que de entrada incorpora un componente mas 'blando', como la negociación por conveniencia, tomando elementos de la idea del 'Poder Inteligente' de Clinton. Considera estimular las diferencias entre grupos insurgentes y comprometer con incentivos económicos, para en el momento oportuno constituirse en garante de sus esferas de influencia regional. Para ello, usando las lecciones de Irak, crearán Directorados Independientes de Autoridad Local, dirigidos por gobernadores provinciales que llevarán adelante la 'reconciliación' de insurgentes de los niveles bajos y medios, así como la rehabilitación de los capturados.

El gobierno afgano de Karzai no está sirviendo eficientemente para los nuevos propósitos estadounidenses. Obama señaló que su legitimación en el país está debilitada debido a su corrupción y anunció que '...El próximo despliegue de las 17.000 tropas requeridas por el general McKiernan, ayudará también a proveer seguridad para las importantes elecciones presidenciales en Agosto...' De modo que es muy probable que en realidad constituyan una oportunidad para que Karzai sea reemplazado por un nuevo dictador títere.

Por otro lado, como la autoridad del gobierno de Kabul no es acatada en todo el territorio afgano y G.W. Bush pretendía transformar al país en una 'democracia occidental', requeriría formar un gobierno central, legitimado y acatado dentro de los límites de lo que se definió como país (desde su configuración artificial con el trazado de la línea Durand (2)), un concepto compatible con la dinámica del capitalismo de mercado que concibe a Afganistán en un esquema de Estado plurinacional con fronteras. En cambio Obama más conocedor del islamismo, habla pragmáticamente de '...el gobierno que se necesita en Kabul'. Para la cultura árabe no es prioritaria la escala de valores materiales asociados con el concepto occidental de Estado nación con fronteras. Washington lo mismo que Londres, han advertido que Afganistán no puede ser un Estado 'unitario', es decir con un único gobierno central con autoridad en todo el país, de modo que proponen que el poder del Estado sea repartido entre los líderes locales, pero bajo el control de EEUU, lo que incluiría al Talibán para las regiones pastunes.

Por su parte Pakistán, en principio no acepta oficialmente la entrada de tropas estadounidenses en su territorio, y una parte del Ejército y el Servicio de Inteligencia paquistaní (ISI, Inter-Services Intelligence) apoya al Talibán. EEUU no tiene hasta ahora, suficiente Inteligencia dentro de Pakistán, ni influencia sobre su gobierno para revertir a su favor la situación.

Pero la creciente injerencia en los asuntos internos paquistaníes, se muestra en las incursiones sistemáticas encubiertas de Fuerzas especiales de EEUU sobre su región fronteriza occidental, y en la ofensiva con aeronaves artilladas no tripuladas teledirigidas (drones). Los drones (3) despegan desde 3 bases secretas en territorio pakistaní y luego son comandados directamente desde EEUU. Su control en vuelo es transferido por satélite a 'pilotos' estadounidenses situados a miles de kilómetros en las bases de la Fuerza Aérea Creech y Nellis próximas a Las Vegas (Nevada, EEUU). Desde allí se ocupan de asesinar a mas civiles pakistaníes que presuntos líderes insurgentes (y no exactamente porque éstos se oculten detrás de la población y la usen como escudo). El Pentágono supone que logrará paralizar a los insurgentes, 'decapitando' sus organizaciones, es decir asesinando a sus líderes uno por uno. Sin embargo, esta estrategia resulta poco eficaz con una resistencia que opera en forma descentralizada y que ataca en grupos pequeños con tácticas tipo enjambre. Incluso podría producir el efecto inverso y fortalecerla. Para detener una fuerza enemiga convencional es necesario producirle pérdidas del orden de 1/3, en cambio si se trata de una organización armada no convencional como la anterior se necesita suprimir el doble.

La estrategia militar también comprende un significativo nuevo ingreso de contratistas militares privados es decir mercenarios, que Obama no menciona, con tareas como reforzar la protección de convoyes e instalaciones de EEUU.

En el plano civil la estrategia presenta nuevos aspectos, ante el empantanamiento de la anterior de G.W. Bush con carácter netamente militar. La nueva estrategia amplia aumenta significativamente el componente civil, para una guerra no militar o política sobre la población afgana y paquistaní, es decir, se trata de una estrategia de contrainsurgencia y contraterrorismo cívico-militar.

Obama espera inyectar durante los próximos cinco años, 1.500 millones de dólares/año directamente sobre la población paquistaní, construyendo escuelas, hospitales, rutas, desarrollando la economía en zonas fronterizas, e incrementando las inversiones y el comercio con EEUU, implementando 'Zonas de Oportunidad para la Reconstrucción' . Busca además el compromiso de líderes civiles y militares en el mismo Islamabad. El Pentágono asistirá a las Fuerzas de Seguridad paquistaníes en las operaciones de contraterrorismo y contrainsurgencia con entrenamiento, suministrando helicópteros, equipos de visión nocturna y otros, especialmente para los cuerpos de frontera de las Fuerzas Paquistaníes de Operaciones Especiales.

Obama afirmó que en Afganistán la corrupción subyace en el gobierno electo, lo que ha dificultado que la población reciba los servicios básicos durante los últimos 7 años, mientras que la economía recibe impulso pero del tráfico de drogas que estimula la criminalidad y financia la insurgencia. De modo que EEUU enviará a las provincias y hasta el nivel de tribus locales, importantes 'oleadas' civiles de especialistas en agricultura (para crear empleo en el sector agrícola y debilitar la influencia de al Qaeda y el Talibán sobre los desempleados), educadores, ingenieros y abogados para proveer infraestructura básica y crear alternativas a la insurgencia.

Por su parte el Departamento de Estado y la USAID (United States Agency for International Development) invertirán en Programas de Asistencia en el largo plazo.

Estas operaciones requerirán que los aliados y socios de EEUU en Naciones Unidas aumenten su participación. La contrainsurgencia trata, de que crezca la minoría activa de la población que apoya a los invasores y/o al gobierno mientras disminuye la facción militante opositora, y además volcar a la mayoría de la población no deliberativa o neutral a que acepte a los estadounidenses. La contrainsurgencia estadounidense estima que para evitar que se siembre desorden debe contar con más del 51% del apoyo popular pasivo, es decir una sólida mayoría. (4)

Como ya hizo con éxito en Irak, EEUU desarrollará urgentemente en Afganistán una estrategia comunicacional sobre la población mediante medios electrónicos, radio, telecomunicación y otros, para mejorar la imagen estadounidense y de sus aliados, y contrarrestar la campaña de información enemiga.

En cuanto a la seguridad regional, la nueva estrategia busca involucrar a la comunidad internacional mediante las Naciones Unidas para llevar adelante los objetivos de la Casa Blanca. Además de las reuniones de diálogo y cooperación trilateral EEUU-Pakistán-Afganistán, Washington amplía el enfoque diplomático al establecer un foro de cooperación económica y para la seguridad regional, y un 'Grupo de Contacto' que junte no solo a sus aliados de la OTAN sino también países de Asia Central, del Golfo, Irán, Rusia y China.

Sin duda, buena parte de la estrategia de Washington (Irak-adaptada) para 'estabilizar' Afganistán, será financiada de una manera u otra por las poblaciones de la mayoría de los países, en cuanto a la dinámica de la mundialización y el sistema mundial del dólar (como divisa internacional de reserva y transacción), hoy cuestionado pero perfectamente vigente. En el aspecto económico de su proyecto de transformación de Afganistán y Pakistán hay un factor común : el funcionamiento del capitalismo de mercado, libre de impedimentos religiosos, nacionalistas, y extremistas sean terroristas e insurgentes. De modo que con la pantalla de las Naciones Unidas convoca a la asistencia cívico-militar de otros países de economía capitalista, como socios en los beneficios.

Pero la nueva estrategia para Afganistán/Pakistán es parte de otra mucho mayor. Actualmente, los únicos países con capacidad militar para resistir a EEUU/Gran Bretaña son Rusia y China, que funcionando en los grados de libertad del sistema capitalista pueden llegar a representar una amenaza no menor respecto al anterior aislacionismo, que ejercía Occidente para los regímenes socialistas. Un objetivo fundamental, del que no hay indicios que haya sido modificado, es que EEUU debe evitar que emerja un poder único o una alianza dominante que amenace, no solo su supervivencia sino su hegemonía global, aún en un mundo multipolar.

Washington deja traslucir que para que sus intereses avancen en Afganistán necesita involucrar no solo a sus aliados en la OTAN, sino a países limítrofes y de la región que comprende a Rusia, China (e Irán). La dinámica de 'estabilización' de Obama busca gestionar puntos en común con los intereses de esos países sobre Afganistán, y requiere que por el momento no se profundicen conflictos regionales clave que tienen relación, como Pakistán-India (Cachemira) y a su vez indirectamente India-China (Tibet) por ejemplo.

Así, los intereses de Washington se acercan a los de Moscú para evitar que la influencia del Talibán y otros movimientos extremistas en Afganistán avancen hacia sus fronteras, pero al mismo tiempo divergen en cuanto a que Rusia debe evitar la influencia de EEUU. Afganistán es una ruta comercial y energética entre Asia Central y Oriente Medio, y su estabilización (dejando de ser zona de guerra), permitirá la inversión para la construcción de oleoductos propiciados por los estadounidenses (como el TAPI (Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India)), que entrarán en conflicto con el suministro ruso de energía a Asia Central.

En vísperas de la última cumbre del G 20, Rusia autorizó el paso aéreo y por ferrocarril de pertrechos de EEUU y la OTAN por su territorio hacia Afganistán, de este modo alivia las tensiones en el Cáucaso y Asia Central (posibles rutas alternativas).

Sin duda la relación, va mucho mas allá de un aparente punto de inflexión hacia el mejoramiento de los vínculos (después de Georgia) como se mostró al reunirse los mandatarios Obama y Medvedev, en la última cumbre del G 20.

La extensión de la Unión Europea y la expansión de la OTAN con su primera acción militar extra-Europa, no solo ganan influencia sobre Rusia, China y peso sobre la Organización de Cooperación de Shangai (SCO), sino sobre la misma Unión Europea ya que debilita su coherencia.

En el marco de la estabilización de Afganistán, Washington no solo no necesitaría por ahora un conflicto con Irán, sino que negociaría por sus buenas relaciones con el gobierno de Karzai y malas con el Talibán, de modo que Obama parece estar cediendo terreno al plan nuclear iraní para fines pacíficos. Facilitaría a Irán el acceso a un futuro banco internacional de combustible nuclear en Kazakistán (con sus grandes reservas de Uranio), respaldado por EEUU y Japón, que pondría todo el enriquecimiento de uranio bajo control internacional. Una iniciativa que confronta directamente sobre las fronteras de Rusia y China.

En vista de los relativos resultados de la política exterior confrontativa de G.W. Bush y la crisis económica interna de EEUU, en la nueva etapa de Obama se va insinuando una tendencia hacia un mayor diálogo, cooperación y negociación (aunque con reminiscencias a aquella política con la que avanzaba el Imperio Británico), que sin embargo puede resultar mas peligrosa aún, para los intereses nacionales de los países.

El Mullah Omar, líder de un importante sector de los talibanes, que aún en divergencia con otras fuerzas originarias se consideran todos 'hijos de Afganistán', manifestó '...No se necesita avanzar en la tecnología para contra-atacar a los EEUU. Ellos son por lejos superiores. Cuando logremos dar un paso adelante en tecnología, ellos ya habrán dado varios contra nosotros. La mejor estrategia es comprometerlos con nuestro estilo de guerra, mantenerlos ocupados en esas montañas... y dejarlos que se desangren.'

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